Nuesto segundo día de la movilidad se ha centrado en el aspecto cultural y de ocio intrínseco en los proyectos EasmusPlus.

En primer lugar, nos desplazamos en tren a la localidad de Wattens para visitar una atracción turística en Tirol que, hasta ahora, ha brindado momentos de admiración a más de 12 millones de personas de todo el mundo: un lugar de fantasía único en su género, el museo de Swarosvki (www.kristallwelten.swarovski.com) inaugurado en 1995 con motivo del centenario de la empresa Swarovski, una marca de productos de lujo fabricados con cristal tallado. En él, nuestros alumnos se adentraron en diferentes salas que representan un mundo de fantasía de cristal, desde una geoda de dimensiones colosales en la que podían entrar hasta una reprentación del sol con un juego de colores y de cristales tallados minuciosamente. 
 
Tras la visita al museo y sus bonitos jardines nos dirigimos a la ciudad Schwaz donde pudimos degustar comida típica tirolesa para almorzar.
 
La tarde continúa con la visita, en esta misma localidad, a una histórica mina de plata actualmente sin producción, pero que permitió a los chicos viajar en el tiempo y conocer las duras condiciones de trabajo de los mineros (www.silberbergwerk.at). Para ello, nos adentramos en el interior de la montaña más de un kilómetro mediante un sistema de vagonetas para después continuar a pie por las diferentes galerías en las que varios videos nos mostraron la historia de la fase de explotación de la mina que convirtió a la región en una zona muy próspera y rica. Una aventura bajo tierra que no nos dejó indiferentes y que cerró el programa de actividades del segundo día de la movilidad.

El pasado lunes 12 de marzo, dio comienzo la tercera movilidad de enseñanza, aprendizaje y formación de estudiantes comprendida en nuestro proyecto ErasmusPlus KA219 "Robotics goes Europe", esta vez, en la ciudad de Telfs (Austria). La noche previa, nuestros seis alumnos ponían fin a una larga jornada de viaje con una calurosa acogida por parte de las familias austriacas con las que están conviviendo.  

A las 8.00 de las mañana, profesores y alumnos nos damos cita en el centro escolar austriaco NMS Weissenbach donde tiene lugar la ya protocolaria ceremonia de bienvenida. Un afable recibimiento por parte del director del centro dio paso a varios bailes regionales y a una presentación telematica de la región del Tirol que sirvió para  presentarnos este maravilloso valle rodeado de imponentes cordilleras. 
 
Dado que el centro anfitrión cuenta con una amplia experiencia en la participación en la First Lego League, concurso mundial en el que los estudiantes buscan soluciones a distintos problemas mediante la construcción y programación de robots bajo un campo temático concreto, uno de sus 7 grupos participantes nos presentaron, mediante una divertida representación teatral, la temática sobre la que dicha competición versa este año: la necesidad de hacer una buena gestión de los recursos hídricos del planeta para después, en un aula de robótica, ver el desarrollo del proyecto en competición. 
 
Para cerrar esta ceremonia de bienvenida, alumnos y profesores concursamos a través de la app Kahoo en un quiz de evaluación de 19 preguntas sobre aspectos generales de los 4 países participantes en la movilidad: Letonia, Turquía, Austria y España.
 
A media mañana nos trasladamos al ayuntamiento de la ciudad para ser recibidos por el alcalde de la misma en una cercana ceremonia de bienvenida. Don Christian Härting saludó a los chicos y los felicitó por poder ser partícipes de esta bonita experiencia a la vez que los animó a seguir descubriendo el mundo de la robótica y la programación.
 
Tras el almuerzo, los profesores nos dirigimos de nuevo al centro escolar para trabajar en una de las herramientas de presentación de los resultados del proyecto, una página web creada mediante la plataforma online weebly, mientras que los alumnos conocían la localidad de Telfs participando en una divertida gymkana mediante el sistema de escaneo de códigos qr.
 
Profesores y alumnos nos volvemos a reencontrar para poner fin a las actividades programadas para la primera jornada de la movilidad con la visita a un interesante museo sobre curiosas tradiciones y costumbres en Telfs y del Tirol.

En mi último día en la Scuola San Filippo, el Sr. Belardinelli me acompaña por distintas aulas del Centro para conocer las actividades que realizan otros grupos de alumnos.

En una clase de 2º, se está impartiendo una sesión de Matemáticas. De nuevo, los niños trabajan en grupos de 3 ó 4 y hacen uso de la pizarra digital en el desarrollo habitual de la asignatura. Es sorprendente la organización y la limpieza que tienen los alumnos en sus cuadernos a pesar de su corta edad. Según el Sr. Belardinelli, el Centro otorga una gran importancia al trabajo de caligrafía desde que los alumnos son muy pequeños.

Más tarde, asistimos a una clase de Música con un grupo de 5º. Están trabajando ritmos con diversos instrumentos de percusión. Al enterarse la maestra de que estoy visitando el Centro con un proyecto de movilidad, le propone al grupo cantar una canción actual en español aunque ellos no estudian nuestro idioma. Un detalle precioso que el director y yo aplaudimos calurosamente.

A continuación, vemos en uno de los pasillos de la Scuola a un pequeño grupo de 4 alumnos que ha salido del aula para trabajar con un pequeño robot al que deben saber dar determinadas instrucciones para que se mueva por un tablero. Vemos nuevamente cómo unas mesas colocadas en el pasillo se convierten en una zona improvisada para seguir aprendiendo.

Por último, la maestra Roberta me muestra en un ordenador el proceso de preparación y realización de un proyecto artístico denominado “Enmarcamos el otoño”, para el cual los alumnos de 2º salieron a un parque cercano a dibujar distintas panorámicas del paisaje. Trabajaron en parejas y finalizaron la decoración de sus murales en la escuela. Este proyecto permitió a los alumnos desarrollar una actividad al aire libre, haciendo uso de los elementos que les proporcionaba su entorno.

Y de esta forma concluye mi participación en un proyecto que me ha permitido observar y analizar cómo se trabaja en dos centros de primaria italianos en los que la prioridad es poner la enseñanza al servicio del alumno para que éste fomente su autonomía, su creatividad, la experimentación y el respeto a la diversidad. No puedo más que agradecer a todo el equipo de las escuelas San Filippo y San Pío X el increíble recibimiento y la calurosa acogida que ha mostrado conmigo, así como la posibilidad de formar parte de su rutina académica durante estos cuatro días. Espero que pronto podamos volver a encontrarnos para seguir compartiendo vivencias e impresiones que permitan mejorar la forma en la que nuestros niños y niñas aprenden. Gracias por todo y hasta pronto.    

En mi tercer día en Città di Castello, regreso a la Scuola San Filippo y me reúno de nuevo con el Sr. Belardinelli.

El director trata conmigo algunos de los conceptos e ideas que están siempre presentes en el tipo de enseñanza que los centros que dirige pretenden fomentar. Para él es importante insistir en el hecho de que la escuela deber ser un lugar de inclusión, donde todo tipo de alumnos tiene su lugar y la oportunidad de progresar y evolucionar como seres humanos. Así, la escuela debe ofrecer las herramientas necesarias para que todo el alumnado (venga de donde venga e independientemente de sus capacidades) logre alcanzar grandes metas. Es por este motivo por el que la escuela desempeña una importante labor dentro de la sociedad y los padres son plenamente conscientes de ello.

Por otra parte, el Sr. Belardinelli insiste en conjugar dos ideas esenciales dentro de su filosofía de trabajo: el aprendizaje cooperativo y la idea de aprender haciendo (learning by doing). Son los alumnos los verdaderos protagonistas de su propio aprendizaje y el adulto sólo debe intervenir cuando el niño le pida ayuda. Para que esta situación pueda darse, es importante que los alumnos desarrollen su autonomía. De ahí la frase de Montessori: “Ayúdame a hacerlo solo”. Es importante que los materiales, el mobiliario y los espacios estén preparados y al servicio de los niños, y el docente debe velar por crear un clima de trabajo óptimo.

Además, los niños deben ser capaces de interactuar y ayudarse entre sí dentro del aula (peer learning) con el fin de lograr un determinado objetivo académico. Esto evidentemente fomenta aspectos tan importantes como el diálogo, la solidaridad, la equidad y la toma conjunta de decisiones.

Después de tratar asuntos tan interesantes como los anteriores con el Sr. Belardinelli, asisto a una sesión de Programación, impartida por la maestra Stefania en un grupo de 3º.

El grupo consta de 22 alumnos, aunque hoy, por distintos motivos, sólo asisten 13. Las mesas se distribuyen en grupos de 6 y 4 alumnos, y para esta sesión los niños van a trabajar en parejas.

Las clases de Programación comienzan en 2º, por lo que estos alumnos ya están bastante familiarizados con esta práctica y con la utilidad que puede tener en otras asignaturas. De hecho, el objetivo de la maestra es que sus alumnos sepan trasladar las técnicas de la programación a las Matemáticas.

El grupo de 3º emplea la aplicación Scratch para aprender a programar de manera sencilla. Esta aplicación fomenta la reflexión de los alumnos, el razonamiento y el trabajo en grupo. Antes de trabajar con los ordenadores portátiles (uno por pareja), los alumnos deben hacer un trabajo previo por escrito en el que reflejan cómo se organizan los diferentes fragmentos de código que dan lugar a las distintas acciones. Una vez hecha en sus cuadernos esta tarea, pasan a reflejarla en Scratch.

Esta mañana he acudido a la Scuola San Pío X, un centro de educación primaria de Città di Castello que cuenta con unos 20 docentes y alrededor de 180 alumnos de entre 6 y 12 años.

Asisto en primer lugar a una clase de 3º en la que la maestra Valentina va a impartir una sesión de Geometría. Este grupo está formado por 21 alumnos de 9 y 10 años.

El aula es muy amplia, lo que le permite a la maestra utilizar el espacio a su conveniencia. La pared de la que cuelga la pizarra digital está pintada de un color verde claro, a diferencia del resto de las paredes que son blancas. Esto ocurre en todas las aulas del Centro y también en la Scuola San Filippo, porque consideran que esta tonalidad atrae la atención de los alumnos.

Los niños trabajan en grupos de 4 ó 5 y cuando van terminando la tarea pueden levantarse e ir a otras mesas para ayudar a otros compañeros. Para Valentina, la colaboración de los niños entre sí es fundamental. Los alumnos son los actores de su propio aprendizaje y la mejor manera de aprender es haciendo (learning by doing). Ella permanece en un segundo plano, observando y echando una mano en caso necesario. Los alumnos practican en la pizarra digital y de esa práctica extraen la regla teórica.

Para terminar la sesión de Geometría, Valentina formula preguntas que los alumnos van respondiendo de forma voluntaria. Así, en pocos minutos, todo el grupo hace un resumen de lo aprendido en este día.

A continuación, estos mismos alumnos tienen clase de Matemáticas también con Valentina. La sesión comienza con un ejercicio de repaso en la pizarra digital de los contenidos ya explicados anteriormente. Los alumnos se presentan voluntarios para responder a determinadas cuestiones. En todo momento, se muestran muy participativos. Una vez terminada la actividad, el ritmo cambia y pasan a realizar una tarea individual en sus pupitres: copiar en sus cuadernos una tabla de medidas de peso proyectada en la pizarra digital.

La sesión de Matemáticas finaliza y los alumnos hacen una pausa de 20 minutos para tomar la merienda.

Tras la pausa, voy con la maestra Marta a 4º (10-11 años) donde imparte una clase de Lengua italiana. Aprovecho para ver las instalaciones del Centro que, al igual que en San Filippo, son muy amplias y están decoradas con los trabajos y manualidades de los alumnos.

Una idea fundamental en estos centros es sacar el máximo partido al espacio disponible, de forma que cualquier lugar es bueno para desarrollar una actividad académica.

La clase de 4º cuenta con 17 alumnos, distribuidos en grupos de 3 ó 4. Para la actividad que van a realizar hoy (crear un cuento de hadas), los alumnos se organizan de manera aleatoria en tres grupos, dos de los cuales trabajan dentro del aula y el otro sale al pasillo. La maestra Marta da una serie de directrices para que los alumnos empiecen la tarea y sólo acude en caso de que exista alguna duda.

Después de la clase de Lengua italiana en 4º, regreso a 3º para asistir a una sesión de Gramática italiana con la maestra Anna.

Antes de comenzar con las actividades propias de la asignatura (hoy toca repasar el uso de la h), Anna me presenta la aplicación Classroom de Google G Suite con la que los alumnos ya están muy familiarizados. Todos los fines de semana, los alumnos deben realizar alguna tarea a través de esta aplicación y enviársela a la maestra para su evaluación. De la misma forma, todos los jueves tienen una sesión de BYOD (Bring Your Own Device) para la que los alumnos traen al Centro sus propios dispositivos electrónicos y los utilizan como una herramienta más en el aprendizaje de las distintas asignaturas.

Llega la hora del almuerzo y, siguiendo con la filosofía de aprovechar al máximo el espacio disponible, el aula se convierte en un improvisado comedor.

Mi participación en este proyecto en la preciosa localidad italiana de Città di Castello debería de haber comenzado ayer lunes, 26 de febrero. Sin embargo, las malas condiciones meteorológicas hicieron que las autoridades decidieran cerrar todas las escuelas de la zona.

A las 9:00 de la mañana, el director de la Scuola Internationale San Filippo, el Sr. Massimo Belardinelli, me ha recibido muy amablemente en las instalaciones de este colegio de primaria que ocupa un magnífico y amplísimo edificio que data de 1735. Cabe destacar que el señor Belardinelli es también el director de once centros educativos más de la zona.

Según me ha explicado en detalle, todo el personal del Centro (dirección, profesorado, administración, secretarías, ...) hace uso de las aplicaciones que proporciona Google G Suite, de forma que todos están en permanente contacto entre sí y debidamente informados de cualquier aspecto que ataña al colegio.

Por otra parte, los alumnos también tienen acceso a la red de Internet que utiliza el Centro, ya sea de manera individual o de manera grupal.  El alumnado de la Scuola está muy familiarizado con el uso de las nuevas tecnologías en el desarrollo de sus clases. De hecho, es frecuente que docentes de cualquier materia planteen sesiones BYOD (Bring Your Own Device) para las que los alumnos, ya desde edades tempranas, traen al aula sus propios dispositivos (teléfonos móviles, tablets, portátiles, etc.) y los utilizan con fines meramente académicos. Esto responde a una visión práctica de la realidad actual: el alumnado cada vez más usa la tecnología en su día a día, por lo que qué mejor manera de aprender que manejando los dispositivos que tienen a su alcance.

La Scuola San Filippo cuenta con un 20% de alumnos extranjeros, muchos de ellos procedentes de lugares tan diferentes como Marruecos, Perú, Rumanía o México. Por ello, uno de los objetivos prioritarios del centro es educar en la igualdad, en la integración y en la diversidad, de forma que desde un primer momento los alumnos extranjeros se sienten parte del sistema educativo exactamente igual que cualquier niño italiano.

Esta mañana también he tenido la oportunidad de visitar las instalaciones de la Scuola. Al tratarse de un edificio del siglo XVIII, el centro cuenta con unos pasillos amplísimos y unas aulas muy espaciosas. A pesar de que a la dirección del centro no le está permitido modificar la estructura, el aspecto exterior y los colores del edificio, todas las estancias están profusamente adornadas con coloridos murales, manualidades de los alumnos, móviles que cuelgan del techo, etc.

El colegio pretende darle una utilidad a todo el espacio disponible. Por ello, los pasillos se convierten en zonas donde se puede seguir aprendiendo, donde podemos proyectar actividades, (aunque sea en mesas), e incluso donde podamos descansar en varios sofás habilitados para tal efecto. De la misma forma, la cantina, que normalmente sólo se utilizaba una hora al día, ahora se convierte en un improvisado laboratorio, y el gimnasio también acoge conciertos de música y obras de teatro.

Hoy también he podido conocer al profesor Antonio Palazzotti, quien me ha mostrado la plataforma eTwinning que permite poner en contacto a los equipos educativos de distintos centros escolares en toda Europa y participar en diversos proyectos académicos. Hasta la fecha el profesorado y los alumnos de la Scuola San Filippo ya han colaborado activamente con algunos centros extranjeros.

Además, el profesor Palazzotti y la profesora Ana Radicchi han estado discutiendo conmigo algunos aspectos interesantes sobre la enseñanza en Italia: cómo se evalúa a los alumnos, qué criterios se siguen para promocionar, las influencias de Montessori y Bortolato en su manera de enseñar, etc.

Después de un día intenso y lleno de información interesante, no puedo más que agradecer el fabuloso recibimiento que he tenido por parte de todo el personal de la Scuola. Mañana miércoles visitaré el centro de primaria San Pío X.

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